EVERY WALL IS A DOOR - Raúl Cordero

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el universo sabe que lo ignoramos, no para ser felices, sino para olvidar que no nos quiere.


EVERY WALL IS A DOOR

intervención de sitio y disertación gráfica de Raúl Cordero.


entenderlo es importante: hay demasiada humanidad. todo lo que existe (y algunas cosas que no) está sometido a una inevitable tendencia; la humanificación. como una trampa, la humanidad lo captura todo; sabores, dioses, ideas, fenómenos, animales, lugares, sonidos, poderes, pensamientos, formas. todo lo conceptualiza, lo clasifica. como humanos, nos apropiamos de todo lo que entendemos. una compulsiva necesidad de significar-para-nombrar (o viceversa) hace que los humanos adoptemos la postura del poderoso señalador universal, o la del absoluto experto en existencialidades. la manía por ejercer el juicio y dictaminarlo todo, asfixia. satura la verdad, la pervierte. la enfría. 


¿de qué está hecha la verdad?

-de realidades.


raul cordero (la habana, 1971) es un artista poderoso. no solo porque su obra tiene la capacidad de evocar sin conceptualizar, sino porque en cada pieza suya coexisten dimensiones y sentidos de naturalezas invisibles, que normalmente yacen silenciosas bajo nuestra necia comprensión cultural de todo lo que nos rodea. en un ejercicio deconstructivo –casi químico– raúl logra devolver a las cosas que retrata, esa imagen sustancial, energética, perdida en la conceptualización y en el querer nombrarlo todo. 

¿para qué?

-para mirar sin nombrar.


en una versión semiótica de la imagen y buscando re-educar la percepción, raúl invoca una cierta "tensión lógica" capaz de hacernos sentir lo que miramos, desear no entender, o a través de la mera observación, levitar.

sus piezas devuelven a la imagen su valor esencial, su posición dimensional, y su actitud existencial. porque todo lo que existe, importa.

la consciencia es, primeramente, un visor de materialidades. los conceptos vienen luego. o así debería ser. porque saber-que-sabemos delata nuestro paradigma natural: percibimos sustancias. somos sustancias.

¿somos lo que sabemos? 

para raúl, las cosas son resultado de muchas energías confluyentes, y de muchos mundos invocados. él, en su ejercicio, hace que las cosas existan para sí mismas. retrata el lado espectral de todo, porque entiende que la interioridad no es física, sino emocional. los conceptos son paredes. 

¿y las paredes?

luis ramaggio, curador.

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Conocido por sus grandes pinturas de imágenes borrosas y textos formados por puntos, así como por su incansable investigación sobre la estructura y el lenguaje en el arte, Raúl Cordero (La Habana, 1971) representa la versión más “internacional” del arte Cubano. Elementos que emergen de sus pinturas se convierten luego en instalaciones de texto, esculturas y videos, entre otros medios usados por este artista; quien a lo largo de los años ha creado un universo muy personal que conecta tradiciones estéticas como la pintura posterior a la invención de la fotografía y el arte conceptual basado en el texto.

Master en Artes Visuales por la Rijksakademie van Beeldende Kunsten de Amsterdam, ha residido en Europa y los Estados Unidos de America hasta el año 2010, cuando se naturalizó Mexicano. Vive y trabaja en la Ciudad de Mexico. Su trabajo se puede ver en colecciones públicas y museos como el Musée National D’Art Moderne Centre Pompidou en Paris, Francia; Los Angeles County Museum of Art (LACMA), The Museum of Contemporary Art in Los Angeles (MOCA), The Museum of Contemporary Art San Diego, The Pérez Art Museum Miami (PAMM) and the Museum of Art Fort Lauderdale, en los Estados Unidos de America; El Museo Nacional de Bellas Artes en La Habana, Cuba; The Stedelijk Museum voor Actuele Kunst (SMAK) en Gent, Bélgica; El Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM) y el Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo (MEIAC) en España, entre muchos otros. Raúl Cordero es representado por Mai 36 Galerie, en Zürich, Suiza.